Un trabajador hace todo lo posible por mantener contentos a sus jefes. En esta recesión, un empleo es lo más preciado del mundo. Él lo sabe. Hoy debe ofrecer su boca y su culo a sus jefes. Son tres tíos exigentes, deseosos de mostrar su dominio sobre su empleado. Para empezar, le follan la garganta y luego le toca a su anillo sufrir los asaltos de tres pollas duras. El trabajador se somete, ¡sabe que su trabajo depende de ello!