Mientras su colega Diego Reyes está fuera, Marco Napoli se toma la libertad de mirar su teléfono y encuentra fotos de su polla. Diego se da cuenta del espionaje. Se enfrenta a Marco y le dice que si quiere ver su polla, sólo tiene que pedírselo, en un tono dominante que pone inmediatamente a Marco duro en su traje. Orgulloso de su vara, Diego se la saca y le da a Marco la oportunidad de admirarla de verdad, así como de tocarla y saborearla. Ya que está, lo menos que puede hacer es adorarla y vaciarla. Lo que va a hacer de una manera muy varonil y cachonda. Marco se va a dejar follar en la oficina, adorando el sexo y los grandes cojones de Diego, haciéndose suyo hasta correrse por todas partes.