Steve es un hombre normal y corriente de 38 años. Cuando dos veinteañeros le hablaron en un bar, se sintió halagado. Los llevó a su piso, pensando que se los iba a follar a los dos, pero poco sabía, los dos chicos eran dos dominantes a los que les encantaba follarse a hombres maduros y usarlos como vertederos de esperma.