En Atenas, un cuarentón viril y tatuado merodea por una magnífica zona naturista a orillas del mar. Le arde la polla y se alegra cuando aparece una morena muy sexy. El joven prueba el nudismo por primera vez y está a punto de descubrir su aspecto más excitante. Llevado de la mano por el hombre sobreexcitado, se encuentra tragando su gran polla y recibiendo bofetadas, expuesto a todas las miradas. Y lo menos que podemos decir es que se lo pasa en grande. Presintiendo que ha tropezado con una pequeña golosa, el macho va a follarlo profundamente y a hacer que se corra con su culo. Chorros calientes en medio de un ambiente de ensueño...