Viktor Rom está paseando por Barcelona y en la terraza le observa Rodrigo, un hombre alto con pelo en pecho, así que le invita a subir a su apartamento. Viktor sube y se lo encuentra con un suspensorio puesto y pidiéndole que le entierre la polla. Viktor, sin pensárselo, decide chuparle el culo para saborearlo y luego penetrarlo y echarle toda su leche en la boca. Mira como la barba de Rodrigo queda toda blanca del semen que le ha dejado el pervertido VIKTOR.