¿Quién dice que no puedes seguir divirtiéndote con tu polla a los 50? Desde luego no este cincuentón buenorro que sigue empalmándose semanalmente. Hoy tiene una cita con un tío musculoso, y va a hartarse de su polla antes de romperle el culo. Finalmente, le llega el turno de sobar, gruñir y chorrear su maduro esperma. Mmmm.